La ley establece que una persona no es adulta hasta haber alcanzado los 18 años, aunque en algunos países la edad no es hasta los 21 años. No obstante, esto siempre ha traído problemas, dado que en algunos casos se establece que un menor puede tomar una decisión sin el consentimiento de sus padres, como en el aborto que puede tener menos de 16 años.

¿Hay que confundir la adultez con la total libertad del joven?

Millones de jóvenes de todo el mundo salen de fiesta todos los fines de semana a discotecas para pasarlo bien con los amigos. No todos son mayores de edad, por supuesto, pero alrededor de un 60% ya cuentan con la mayoría de edad.

Ahora, en este aspecto los padres tienen un gran problema y es que al cumplir los 18 años se despreocupan mucho de la educación de su hijo. Y es que tener 18 años no significa ser precisamente maduro. Esto solo significa que al tomar una decisión, el hijo/a es quien tiene la responsabilidad final cuando este relacionado con él, pero no significa por ello que este preparado ni tenga la suficiente madurez como para hacer frente a los problemas.

Los padres deberían seguir controlando a sus hijos aunque sean mayores de edad

Algunos saben que a la hora de cumplir los 18 años se les ha terminado ciertas ventajas, y por ello cometen auténticas locuras en su última noche como menores de edad cometiendo delitos menores para que no les juzguen como adultos. A la hora de beber ocurre lo mismo: deciden beber y hacer tantas locuras como puedan mientras son menores, porque sabe que la ley no les va a afectar.

No son pocas las veces que se ha pedido hacer un cambio sobre la ley del menor para que estos comiencen a ser más responsables, pero este está lejos de llegar. Por esto, los expertos aconsejan seguir siendo firmes con los jóvenes aunque tengan la mayoría de edad, porque si no se pueden descontrolar y apartarse del buen camino.

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