Son muchos los que acusan a Telecinco de ser un auténtico creador de basura, pero hay que reconocer que nadie mejor que ellos en el arte de crear la mejor basura de todas y lo que es más importante, en la más rentable.

Programas como “Gran Hermano”, “Granjero busca esposa”, “Mujeres, hombres y viceversa” o “Supervivientes” no sólo llenan importantes espacios de la programación sino que además proveen de contenidos al resto de programas,  algo que viene a ser una especie de microcosmos en el que ellos mismos se lo cocinan y se lo comen en lo que bien podría ser un ejercicio a lo Juan Palomo.

Gran parte del éxito de estos programas radica en los equipos de casting, que son los  genios capaces de vislumbrar diamantes (muy brutos) entre los centenares de personas que pueden a ver en un día.

Una carrera de corto recorrido con mucha  competencia

Una vez explotada la burbuja de los primeros “Gran Hermano”,  los personajes que salen de estos realities suelen cobrar entre 400 y 1300 euros por “bolo” o evento. Otros pueden llegar a ser fichados como colaboradores en las siguientes ediciones de su programa o para otros programas.

Los personajes aparecen y se van dependiendo de las modas, aunque es cierto que algunos deciden abandonar la televisión tras estar un tiempo en las trincheras. Lo cierto es que el mejor de los tertulianos puede tener tanto valor o más que el mismísimo presentador, ya que son ellos los que al final acaban dando el contenido del que se hablará en el resto programas.

Es por este motivo que cada vez más se dé el fenómeno inverso en el que los tertulianos acaben participando en realities para ganar más popularidad y por ende, acabando por incrementar el caché de sus apariciones.

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