El consejo directivo del Banco Popular ha decido en junta extraordinaria la destitución de la presidencia de Ángel Ron y sustituirlo por Emilio Saracho.

Desde hace tiempo Ron no contaba con la confianza de los accionista, a pesar de haber solicitado un tiempo para llevar a cabo un plan de reflote de la entidad, pero gran parte del consejo, liderado por el mexicano Antonio del Valle ha decidido poner fin a la dirección de Ron tras ver cómo la especulación sobre el futuro de la entidad ha hecho bajar un 8 por ciento la entidad.
De hecho, el Banco Popular actualmente atraviesa una de sus mayores crisis, cosa que le ha llevado a una profunda reestructuración en la que tendrá que ver cómo puede deshacerse de los 6.000 millones de euros en activos tóxicos, que en su mayoría tienen un origen inmobiliario. Desde enero de 2016 el Popular ha perdido un 70% de la capitalización.

La Bolsa ha recibido de forma positiva el cambio en la dirección del Banco Popular y ha subido un 9,9 por ciento en las primeras horas.
El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, ha asegurado que no le cabe la más mínima duda sobre la solvencia y la viabilidad del Banco Popular para el futuro.

Una travesía por el desierto

Ángel Ron accedió a la presidencia del Banco Popular en 2004, con la crisis financiera el Popular abrió las puertas a inversores mexicanos que en 2013 aportaron 450 millones de euros a 3,95 de euro por acción, lo que les convirtió en el segundo socio del banco. Actualmente la cotización está en los 0,8 euros y sin expectativas de dividendos. Durante todo el periodo de crisis la entidad se ha deshecho de casi 200 sucursales y ha integrado su negocio en otras oficinas dentro de un plan de reestructuración que espera cerrar 302 oficinas en todo el estado. El banco asegura que detrás de estos cierres se busca simplificar los procesos administrativos y mejorar la agilidad, algo que acabará beneficiando a los clientes.

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