Que la vida sedentaria no favorece a la salud es sabido por todos, pero un acto tan sencillo como caminar, no sólo mejora nuestro estado físico sino que además mejora las funciones cognitivas de nuestro cerebro. Sin duda una noticia que la OMS celebra.

Así lo confirma un estudio llevado a cabo por la Universidad de Medicina de Wake Forest en Salem (EEUU) que ha visto cómo el ejercicio físico aumenta el volumen de algunas áreas del cerebro. De hecho es con el ejercicio aeróbico con el que se consiguen mejores resultados  en personas de mediana edad frente a los ejercicios de mantenimiento, cuyos  beneficios son más moderados. A las cuatro semanas de practicar estos ejercicios ya se empiezan a notar las mejorías.

Tal y como explicó uno de los responsables del estudio durante la Reunión Anual de la Sociedad Norteamericana de Radiología el trabajo se realizó utilizando resonancia magnética que medía los cambios anatómicos en diferentes regiones cerebrales. El estudio fue realizado entre mayores que sufrían diferentes deterioros leves cognitivos y les sometieron a un entrenamiento de cuatro veces a la semana durante seis meses.

Resultados espectaculares en un periodo de tiempo limitado

Tras estudiar la evolución de los pacientes se pudo determinar que aquellos participantes que pedalearon en la bicicleta estática o caminaron en cinta fueron aquellos que tuvieron un mayor incremento de materia gris distribuido en todo el cerebro.

Los pacientes que por el contrario estuvieron realizando ejercicios de estiramiento, no registraron este tipo de aumento de volumen.

Pero la mejora no se limitó al aumento del volumen, también se registró una mejora muy notable de la función cognitiva. Así pues he aquí una razón más de peso para dejar la vida sedentaria y ponerse un chándal para caminar o ponerse a pedalear en una bicicleta estática.

 

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